Las EPS públicas, un mal ejemplo de gestión

Las EPS públicas, un mal ejemplo de gestión

Caso puntual en esta  entrega para 20 años del Régimen Subsidiado: Caprecom.

En los 20 años del Régimen Subsidiado ha habido hitos importantes por su positivismo e impacto para el sector salud, pero no se salvan, a la hora del balance, los poco satisfactorios resultados de la incursión estatal en el manejo de la salud de los colombianos.

Opinión y Salud continúa el recorrido por los 20 años del Régimen Subsidiado en este especial que busca no solo destacar las buenas prácticas que han demostrado entidades del sector sino señalar los no muy afortunados resultados de otras. Este es el caso de cuatro EPS de naturaleza pública cuyos resultados hablan por sí solos de lo desacertado que es el Estado en la gestión del aseguramiento en salud.

Desórdenes administrativos y financieros como los de Caprecom, patrimonios negativos como el de Capital Salud, Convida y de más reciente engendro la creación de Savia Salud en Antioquia, una EPS que ni siquiera ha logrado obtener la habilitación de obligatorio cumplimiento para las EPS, demuestran la desastrosa experiencia de la gestión pública.

En esta oportunidad nos detendremos en Caprecom, la EPS estatal que a mediados de este año volvió a la lista de roja de las EPS con los peores indicadores financieros.

Caprecom cuenta con 3´317.658 afiliados, el grupo más numeroso de usuarios y tiene el vergonzoso título de ser, de las 33 entidades prestadoras de salud del régimen subsidiado que operan en el país, una de las  20 que incumple los dos indicadores de margen de solvencia.

Así lo indica la Superintendencia Nacional de salud en su portal al mostrar el resultado preliminar de cumplimiento de indicadores de permanencia y que deja muy mal parada a la estatal.  La Superintendecia Nacional de Salud tiene publicado este listado  a diciembre de 2014.

Las  20 entidades se encuentran entre las que incumplen ambos indicadores son

CAPRECOM
COMFAMA
ASMET SALUD
SALUDVIDA
CAPITAL SALUD
CAFESALUD
EMDISALUD
CONVIDA
ECOOPSOS
DUSAKAWI
COMFAMILIAR CARTAGENA
CAFAM
CAPRESOCA
ANAS WAYUU
COMFAORIENTE
COMFABOY
CFF SUCRE
COLSUBSIDIO
PIJAOSALUD
COMFACUNDI

La EPS más grande en el régimen subsidiado hace presencia en 761 municipios del país, cuenta en su junta directiva con un representante del Presidente de la República y tres ministros: el de Salud, Alejandro Gaviria; de Trabajo, Luis Eduardo Garzón y de las TIC, David Luna.

La entidad se ha convertido en el dolor de cabeza de gerentes de hospitales públicos y privados. “No hay quien responda por Caprecom”, es la frase de desencanto que comúnmente expresan estos funcionarios, además de secretarios de salud de departamentos y municipios. Pero sin lugar a dudas quienes más se quejan de la ineficiencia de la EPS estatal son los afiliados, quienes no logran obtener una atención en salud oportuna.

Ante la falta de respuestas a sus peticiones se ven obligados a recurrir a otras instancias como la Procuraduría General de la Nación o la propia Presidencia de la República para que intercedan por ellos.

La crisis de Caprecom  pasa de la insolvencia para pagar a los prestadores de servicios de salud, a una falta de gobernabilidad y de una cabeza visible que dé la cara a los distintos actores del sistema que requieren interactuar con la entidad.

Es tal el grado de inoperancia que para obtener respuesta a sus requerimientos los interesados deben acudir a la Presidencia de la República, así lo hizo la gerente del Hospital Marco Fidel Suárez, para pedir que Caprecom pague 5.900 millones de pesos. Igual  han hecho los afiliados, que ante el diálogo de sordos con la EPS, tienen que dirigirse directamente a la Presidencia de la República para ganar en oportunidad.

Y es que la falta de interlocución de Caprecom ha llegado incluso a agotar la paciencia y el tiempo de los órganos de control. Hemos visto en distintos escenarios al Procurador Delegado Carlos Mesa Diaz, solicitar la presencia de la directora de Caprecom, Luisa Fernanda Tovar Pulecio, para que responda por los incumplimientos ante los ciudadanos y autoridades inconformes sin que, en la mayoría de los casos, obtenga respuesta positiva. Tampoco se logra que los requerimientos escritos sean respondidos en forma satisfactoria para los peticionarios.

En cuanto a la situación financiera de Caprecom, esta no puede ser más crítica; actualmente posee un patrimonio negativo de 991 mil millones de pesos, como resultado de contar con 1.8 billones de pasivos, respaldados por solo 808 millones en activos. Frente a liquidez los resultados no pueden ser más catastróficos, tiene un déficit en el margen de solvencia de 1.1 billones de pesos.

Este año el Gobierno Nacional aprobó con la expedición de la Ley 1753 del Plan Nacional de Desarrollo se aprobó una condonación de 120 mil millones de pesos que Caprecom le adeuda a la Nación,  solución que significó poco frente al descalabro financiero.

Si bien debe ser desesperante administrar una entidad quebrada, lo verdaderamente desesperante es la falta de un interlocutor que enfrente la situación, que muestre por lo menos la voluntad de generar confianza a sus clientes y usuarios y deje de pensar en respuestas simples como las que con frecuencia emite la actual directora Luisa Tovar, que ya se han vuelto frases de cajón.

Es inevitable que la crisis financiera de Caprecom esté produciendo el efecto dominó en los hospitales y clínicas del país sin que haya autoridad que esté consciente que la salvación de la EPS pasa por tener funcionarios idóneos, para plantear alternativas convincentes.

Este panorama ha sido objeto en Opinión y Salud de un especial que hemos denominado “Crisis hospitalaria, la realidad del sector salud en Colombia” http://www.opinionysalud.com/crisis-hospitalaria-la-realidad-del-sector-salud-en-colombia/ y en cuya primera entrega analizamos lo que ocurre en los hospitales del Caribe colombiano mientras que la segunda entrega una explicación de lo que ocurre en el Meta, ambas entregas tienen a la desafortunada Caprecom como protagonista.