Empresas solidarias de salud: la génesis del régimen subsidiado

Empresas solidarias de salud: la génesis del régimen subsidiado

Como resultado de la aplicación del Decreto 1804 de 1999 se redujeron las empresas solidarias de 182 a 8, que aún hoy existen.

Durante el primer trimestre del año 1995 se dio inicio a la operación del modelo de subsidio a la demanda, mediante la puesta en marcha de 182 empresas solidarias de salud que afiliaron a cerca de un millón de colombianos de los estratos más pobres de la población.

Estas nacientes aseguradoras de salud surgieron al amparo del Documento Conpes 01 de 1993 en el cual se consignaron los lineamientos para el cambio del modelo de asignación de recursos en salud, de oferta (recursos a los hospitales) al de demanda (recursos a los usuarios).

Como novedad en la provisión de servicios de salud, las empresas solidarias de salud se caracterizaron por ser organizaciones comunitarias que buscaron darse su forma empresarial bajo la figura jurídica de cooperativas, asociaciones mutuales, corporaciones o fundaciones, todas ellas sin ánimo de lucro, participación democrática de los usuarios y gobiernos colegiados.

Por lo general cada empresa solidaria afilió a 5 mil personas que compartieron la doble condición de afiliados y propietarios de la estructura social.

Los recursos para financiar los servicios de las empresas solidarias, fueron aportados por el Gobierno Nacional con recursos de créditos externos, con contrapartidas de las gobernaciones y alcaldías. Sin lugar a dudas este programa social, fue un ensayo retador tanto para el Gobierno, como para la comunidad, las administraciones locales y los propios hospitales públicos, que ahora tendrían unos nuevos interlocutores, con características peculiares, como ser propietarios de la empresa que garantizara los servicios de salud.

Los argumentos teóricos que sustentaron la nueva estrategia de salud tenía inspiración en teorías neoliberales de Estados Unidos que sugerían transformar los subsidios estatales a la demanda, suprimiendo instituciones públicas ineficientes y costosas, sumado a experiencia acumulada en la provisión de servicios de salud de Tailandia y unas vivencias nacionales como es el caso de los hogares comunitarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y algunos furibundos apostadores sociales como Juan Luis Londoño de la Cuesta, a quien todavía extrañan los gestores del aseguramiento en salud.

Experiencia aprendida

Fungir como compradores inteligentes de servicios de salud, fue el reto más importante de las empresas solidarias de salud, cuestión no menor tratándose de interactuar con los hospitales públicos, hasta entonces se sintieron obligados a mercadear su portafolio de servicios para obtener los ingresos que le permitiera sostenibilidad.

Consolidar una estructura comunitaria, que al tiempo se comporte como organización empresarial, fue un verdadero reto, más cuando se trataba de personas con escasa o nula formación académica, expuesta constantemente al asedio de la violencia de las zonas rurales e inmersos en las necesidades básicas insatisfechas.

El énfasis en los servicios de promoción de la salud y prevención de la enfermedad mediante acciones educativas, atención preventiva y protección específica, mediante el control de factores de riesgo, fue otra de las estrategias que asumieron estas empresas.

Entre los años 1996 y 1998 la cifra de ARS había alcanzado la suma de 256 de las cuales 182 correspondían a empresas solidarias de salud, dispersas en todo el país, con dificultades en común, como que los recursos financieros no fluían en forma oportuna de las Alcaldías, o dicho recursos tomaban destinos distintos a la salud, a su vez las ARS no le pagaban oportunamente a los hospitales, sumado a ello que más formas asociativas de las Empresas solidarias de salud generaban dificultades internas de gobernabilidad, al emplear formas democráticas sin la debida formación para ello.

Pronto se fueron conociendo escándalos de malos manejos de recursos económicos que se sumaron al caos generado por la poca capacidad de la Superintendencia Nacional de Salud para ejercer vigilancia y control sobre un universo de ARS.

Fue con la expedición del Decreto 1804 de 1999 que el Gobierno Nacional estableció requisitos más rigurosos para la conformación de ARS, que obligó a las empresas solidarias existentes a adelantar procesos de fusión o de incorporación para cumplir los nuevos requisitos, otras decidieron voluntariamente ceder los afiliados y entrar en liquidación.

Como resultado de la aplicación del Decreto 1804 de 1999 se redujo a 74 el número de ARS y las empresas solidarias de 182 pasaron a solamente 8, que aún hoy existen.

  • La Asociación Mutual La Esperanza Asmet Salud (ESS), con sede en Popayán.
  • La Asociación Mutual Barrios Unidos de Quibdó ESS con sede en Quibdó
  • Empresa Mutual para el Desarrollo Integral, ESS, con sede en Montería
  • Cooperativa de Salud y Desarrollo Integral Zona Sur Oriental de Cartagena Ltda. Coosalud ESS, con sede en Cartagena
  • Entidad Cooperativa Solidaria de Salud del Norte de Soacha Ecoopsos, con sede en Soacha
  • Asociación Mutual Empresa Solidaria de Salud de Nariño ESS Emsanar ESS, con sede en Pasto
  • Cooperativa de Salud Comunitaria “Comparta”, con sede en Bucaramanga
  • Asociación Mutual SER Empresa Solidaria de Salud, con sede en Cartagena.

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