“El régimen subsidiado es una característica única del sistema de salud, pero pudo haberse desarrollado mejor ”: Beltrán López

Por: Gala Marcela Peña

Estuvo en el escenario de las decisiones del sistema de seguridad social en salud, el hoy extinto Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud (CNSSS), por espacio de 7 años desde el año 1997. Trabajó desde esa instancia con 6 ministros de salud de salud en los gobiernos  de 3 Presidentes de la República distintos. Fue además directivo de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC) por más de 15 años de manera ininterrumpida representando clínicas privadas y hospitales públicos, entidad de la que llegó a ser Vicepresidente de la Junta Directiva Nacional. Tiempo después se desempeñó como asesor en salud del despacho de la exContralora General de la República Sandra Morelli durante su período constitucional como máxima responsable del control fiscal en el país. Es el médico barranquillero Ulahy Beltrán López, a quien Opinión & Salud entrevistó sobre la evolución del régimen subsidiado en salud en Colombia, ahora desde su condición de asesor y cosultor particular, docente de normatividad en salud en postgrados de varias universidades del país y columnista sobre temas sectoriales en diferentes medios impresos y virtuales.

Opinión & Salud. Usted que estuvo en el CNSSS donde se dieron muchas de las directrices para el desarrollo inicial y consolidación del régimen subsidiado en el sistema de salud colombiano, ¿cuál es su opinión sobre la evolución de dicho régimen en nuestro país?

Ulahy Beltrán López El régimen subsidiado es una característica única del sistema de salud colombiano que no tiene par en el mundo. Permitir que personas que no tienen capacidad de pago reciban los mismos servicios que conforman el plan de beneficios de quienes sí cotizan sus aportes para la seguridad social, es un concepto único y un innegable logro de los colombianos. Ese indiscutiblemente fue un buen “cabezazo” de Juan Luis Londoño, el fallecido ministro de salud y quien fue quien lideró la transformación en nuestro país de un sistema nacional de salud a un sistema general de seguridad social en salud.

¿Por qué dice que el régimen subsidiado es una característica única del sistema de salud colombiano que no tiene par en el mundo?

Durante mi paso por el CNSSS tuve la oportunidad de presentar en varios países del mundo el concepto y lo que era la evolución hasta ese momento del régimen subsidiado. Siendo miembro del CNSSS estuve dando a conocer esa experiencia en diferentes foros y escenarios en algunos países como Ecuador, Cuba, México y Polonia, y todos los que tenían la oportunidad de conocer esa experiencia, quedaban maravillados con la idea que se buscara la universalidad del sistema de salud colombiano teniendo como fundamento que quienes sí tenían capacidad de pagarse su seguridad social en salud, contribuyesen de manera solidaria para que quienes no tenían dicha capacidad económica, también disfrutaran de los mismos servicios diagnósticos, terapéuticos y de rehabilitación en igualdad de condición que los primeros. En México existía en esos momentos un concepto similar pero no igual, el “IMSS – Solidaridad”, pero sólo se brindaba en algunas pocas localidades deprimidas económicamente en esa república, pero no como en Colombia donde el régimen subsidiado tiene usuarios en todos los municipios del país.

¿Qué tanto creció el régimen subsidiado de acuerdo con los ministros de salud de turno con los usted trabajó en el CNSSS?

Pude trabajar con varios ministros, fueron 6: María Teresa Forero de Saade en el gobierno del Presidente Ernesto Samper; Virgilio Galvis, Gina Magnolia Riaño, Sara Ordóñez y Gabriel Riveros en el gobierno de Andrés Pastrana; y Juan Luis Londoño en su segunda presencia como ministro de esa cartera, en el primer período de Alvaro Uribe Vélez. De estos seis ministros, 3 eran médicos y los otros 3 no lo eran. Cada uno marcó su estilo y cada uno tenía su equipo con el que empujó el crecimiento de este régimen.  Inicié mi presencia en el CNSSS en 1997 con María Teresa Forero de Saade y en la primera ocasión que tuvimos para hablar, ella me mostró como en algunos municipios del país, especialmente algunos de la Costa Atlántica, después de estarse girando recursos para afiliar al régimen subsidiado a la gente pobre de esos municipios, aún estaban sin un solo afiliado, porque los alcaldes de esas localidades se habían gastado la plata en otros fines distintos a la afiliación de los pobres al régimen subsidiado en salud. Por eso digo que si bien el régimen subsidiado es una característica única del sistema de salud colombiano, pudo haberse hecho más en el tema del control de los recursos asignados para su financiamiento, debió haberse generado un desempeño más proactivo de los entes de control, haber sido menos reactivos y hasta pasivos, pues fue muy evidente que con esos recursos muchos alcaldes hicieron cosas distintas a garantizar la afiliación al sistema de salud de los más pobres, su protección, así como su atención cuando se enfermaran…

¿O sea que desde el mismo inicio existió la corrupción en el régimen subsidiado?

Los recursos llegaban a los municipios desde el nivel nacional y no se controlaba de manera debida el uso de los mismos por parte de los responsables de garantizar la salud de quienes habitaban en esos municipios, que eran los alcaldes. Además de eso, cuando los alcaldes les pagaban a las ARS (administradoras del régimen subsidiado), que era como se llamaban las hoy conocidas como EPS del subsidiado, éstas no le giraban oportunamente a los hospitales y a las clínicas que habían atendido a sus afiliados. Por eso, desde el mismo inicio del régimen subsidiado, el problema de las deudas entre actores del sistema ha sido una constante, cartera que no se paga, cuentas que se glosan, cifras que no cuadran entre deudores y acreedores, casi los mismos problemas que siguen existiendo hoy.

Y frente a la actuación de los alcaldes, ¿podría decirse que los entes de control no cumplieron su rol para proteger esos recursos públicos y a la misma salud de los más desfavorecidos y vulnerables, como eran los afiliados al régimen subsidiado?

El Congreso de la República dio una gran herramienta para ese control que fue la Ley 715 de 2001, que estableció en el artículo 96 que cuando un funcionario público no pagara, obstaculizara  o demorara el pago oportuno de los servicios financiados con recursos del sistema general de participaciones (SGP), se consideraría falta disciplinaria gravísima, sin perjuicio de las acciones penales que se pudieran derivar de esa actuación. Como se sabe, una de las fuentes de financiación del orden nacional del régimen subsidiado era y sigue siendo el SGP que envía la nación a los territorios. Sin embargo, ante las múltiples denuncias que ya habían al respecto al finalizar los años 90´s y aunque esa herramienta legal estuvo vigente desde que el Presidente Pastrana firmó dicha Ley en diciembre del 2001, no hubo la aplicación de lo dicho en ese artículo y realmente el país no conoció hasta la presente de mayores sanciones disciplinarias de ese tipo a alcaldes que demoraron, obstaculizaron o no pagaron oportunamente los recursos del SGP para financiar el régimen subsidiado en sus municipios. En últimas, los entes de control, tanto los de tipo sectorial como algunos de orden general, fueron permisivos en muchos momentos con quienes infringieron la normatividad que regía el régimen subsidiado, y ese ha sido un mal que se cronificó hasta la actualidad.

De manera reciente, ¿sabe usted si siguen perdiéndose los recursos públicos que financian el régimen subsidiado?

Bajo la administración de Sandra Morelli en la Contraloría General de la República (CGR), en el 2011 se conformó un grupo de reacción inmediata para identificar el comportamiento y el uso de los recursos que financian el régimen subsidiado a nivel territorial y que son girados desde el nivel nacional, especialmente los de SGP. La investigación se realizó sobre recursos girados en el 2010 solamente en 74 municipios y distritos de todas las regiones del país. El resultado inicial de esta investigación es que se reportaron hallazgos fiscales por más de 1 billón de pesos de un total de 1,5 billones que se giraron por la nación y que fueron revisados por ese grupo de la CGR. Sería interesante saber en qué han terminado dichos hallazgos, si se llevaron a procesos de responsabilidad fiscal o no, cuántos pasaron a juicio fiscal, y si se han recuperado o no esos recursos. Dicho de otra manera, los recursos del régimen subsidiado siguen siendo altamente vulnerables y aunque existe normatividad suficiente que define y restringe su uso para la financiación de este régimen, como es la afiliación, la protección y la atención de sus usuarios, siguen perdiéndose, de alguna manera siguen desviándose, y por lo menos hasta ahora no fluyen con toda la oportunidad que debieran entre los actores y las diferentes instancias del sistema, generando dificultad en la operación de quienes intervienen en dicho sistema y lo más grave, la afectación directa del acceso al derecho a la salud de los usuarios de este régimen.