El impacto del Régimen Subsidiado

El impacto del Régimen Subsidiado

La gran expectativa que generó el cambio del modelo de salud, al pasar de asignar los recursos a los hospitales públicos a un seguro de salud, fue registrada por los medios de comunicación escritos, cada uno relatando a su manera el significado de la reforma.

En algunos casos se asimiló a la medicina prepagada, otros centraban la atención en la dinámica social que generó la puesta en marcha de las empresas solidarias de salud  y otros se declararon expectantes frente a los resultados que podía arrojar un ensayo de tal magnitud.

Con el régimen subsidiado se concretaba el concepto de derecho a la salud, representado en un carnet que les dio la calidad de afiliados y les otorgaba poder de compra a los usuarios y se les convertía en propietarios de la entidad que les proveía los servicios, al tiempo que se constituían nuevos escenarios para ejercer el control social por parte de la comunidad, como las alianzas de usuarios y los comités de participación social.

Para los municipios y departamentos también representó nuevos retos en la selección de beneficiarios del subsidio. Aparecieron instrumentos como el Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales (Sisben) que logró tener tanto arraigo en la comunidad, que estar incluido en dicho listado para muchos pobres, se convertiría en cuestión de vida o muerte.

También para las administraciones locales significó asumir un nuevo rol  en la   captación y giro de recursos financieros, como en los trámites de suscripción e interventoría de los contratos mediante los cuales se protocolizaba la relación entre aseguradores y entes territoriales.

Quizás quienes mayor afectación expresaron frente al nuevo sistema fueron los hospitales públicos que vieron afectado su presupuesto y se enfrentaban al mercadeo de los servicios, en relación con la capacidad resolutiva, la accesibilidad y al final con la percepción que los afiliados tuvieran del servicio que reciben.

Para los medios de comunicación el nuevo modelo fue todo un reto. Significó la apertura de una nueva “fuente”, la adopción de un lenguaje técnico, en el que palabras como Sisben podría no tener tanta diferencia con régimen subsidiado; hubo que aprender en qué consistía el plan de beneficios POS; o cuáles eran las diferencias entres pertenecer al régimen contributivo o al subsidiado, lo que implicaba la cobertura de mucha más densa información.

Mientras que para el sector de la justicia se introdujo lo que con el paso del tiempo se ha convertido en el instrumento más efectivo para la garantía del derecho a la salud, como es la tutela.

Los usuarios del sistema empezaron a ver en los despachos judiciales las respuestas a sus necesidades, que las administradoras del naciente régimen subsidiado desconocían y que otras entidades de control, como los municipios no sabían cómo garantizar y a través de órdenes judiciales de cumplimiento perentorio concretaban el derecho de los usuarios. Se convirtieron los jueces de la República en garantes de que se les proveyera el paquete básico de salud.